POR
LYNN SMITH
TESTIMONIO REAL

Escucho a muchos jóvenes referirse al Extasis como una droga divertida e inofensiva. Pienso…, "si ellos supieran…".

Crecí en un pequeño pueblo rural de Pensilvania. Es uno de esos lugares donde todos conocen tu nombre, saben lo que haces, lo que comes, en fin, conocen tu vida. Ciertamente a mí me conocían bien. Yo era una estudiante sobresaliente con todas mis calificaciones de "A". Era una joven muy popular, envuelta en diferentes grupos de la escuela. Daba la bienvenida a nuevos estudiantes y participaba en casi todas las producciones teatrales. Las drogas nunca tuvieron cabida en mi vida. Nunca surgió en mí esa inquietud porque estaba muy ocupada y concentrada en otras cosas.

Siempre soñé con mudarme a Nueva York, estudiar actuación y seguir una carrera teatral. Mi sueño se hizo realidad cuando mi mamá me trajo a la ciudad para asistir a la escuela de actuación. Como pueden imaginarse, esto representó un gran cambio en mi vida.

Conocí gente nueva, estuve expuesta a nuevas ideas y a un estilo de vida que me introdujo a las drogas. Muchos de los jóvenes que conocí o con quienes compartía en la escuela de actuación usaban drogas desde hacía años. Pensé que si yo también las usaba llegaría a formar parte de su mundo y lograría una amistad más profunda. Traté marihuana y hasta un poco de cocaína, pero fue el Extasis la droga que cambió mi vida para siempre.

Recuerdo la sensación que experimenté la primera vez que la usé. Me sentí en la gloria. Podía sentir el pulso del universo. Dejé que cada aliento, contacto y molécula moviera mi alma. Era como si hubiera abierto la puerta a un mundo secreto; como si hubiera descubierto el cielo. Y tengo que admitir que me preguntaba cómo algo que se siente tan bien podría hacerme daño.

Al principio la asistencia a clases y los dos trabajos que tenía para mantenerme a flote me dejaban poco tiempo para ir a fiestas y divertirme. Pero según pasaba el tiempo, las cosas cambiaron. Me gradué; obtuve un empleo; hice nuevas amistades y comencé a consumir Extasis con más frecuencia. A medida que lo hacía, empecé a mirar con desprecio a quienes no la usaban. Me rodeé sólo de personas que la usaban. Cuando miro atrás a mis amistades me doy cuenta de que éramos muy similares, no solamente en el uso de drogas, sino también en un sentido más profundo. Todos estábamos afectados de alguna forma, nos sentíamos tristes, heridos y solitarios. Podía ser como consecuencia de una infancia difícil, un corazón roto o inseguridad. Eramos un grupo de almas perdidas que queríamos ser parte de algo con todo nuestro ser. Yo había dejado de ser una joven que nunca usaba drogas para convertirme en una mujer que no podía imaginar vivir sin ellas.

Afortunadamente - eso creía yo -todas mis amistades usaban Extasis, y como mi novio la vendía, rara vez tenía que pagar por ella. Los fines de semana los pasaba tomando píldoras y bailando en alguno de los muchos clubes de la ciudad de Nueva York. La realidad es que no importaba mucho dónde yo estuviera. Clubes, barras, apartamentos, cualquier lugar era bueno para usarla. Mis fines de semana comenzaban los jueves y terminaban los domingos.

Había venido a Nueva York soñando con una carrera teatral. Las drogas no me robaron este sueño, pero sí me hicieron estar dispuesta a olvidarme de él. No se trataba de que estuviera perdiendo oportunidades por usarlas. Simplemente dejé de hacer audiciones. Algunas veces dejaba de comer y dormir también. Trabajaba sólo dos veces en semana para sostener mi hábito. El resto del tiempo lo utilizaba en coger una nota, casi siempre con Extasis. La primera experiencia sublime con esta droga quedó distante en mi memoria. Nunca pude volver a sentir aquella nota de la primera vez, no importa cuánto Extasis consumiera.

En cinco meses, de vivir responsablemente persiguiendo mi sueño, me convertí en una persona a quien no le interesaba nada. Mientras más alta la nota que cogía, más me hundía en el profundo abismo de la soledad. Cuando dormía tenía pesadillas y convulsiones. Estaba pálida, mi cabeza latía constantemente y tenía principios de paranoia. Yo ignoraba todo esto pensando que era normal. Hasta la noche en que pensé que me estaba muriendo.

Esa noche estaba sentada en el sofá con mi novio y mis compañeras de cuarto mirando una película en la televisión. Me sentía bien, pero de pronto experimenté la necesidad de saltar fuera de mi piel. Mi pensamiento corría vertiginosamente y veía imágenes horribles, alucinaciones que dominaban mi mente. Pensé que veía al diablo y repetidamente le pregundaba a mis amigos si estaba muerta. Caminaba fuera de control de un lado para otro, incapaz de relajarme y sin entender lo que ocurría a mi alrededor. Encima de todo esto sentí como si tuviera un ataque al corazón. Lo peor de todo es que en esos momentos pude ver lo que yo era y en lo que me había convertido. De alguna forma, pude llegar al teléfono, llamé a mi mamá a medianoche y le pedí que me viniera a buscar. Así lo hizo y me sacó del apartamento a la mañana siguiente.

Yo no tenía conciencia de quién yo era ni de donde estaba mientras mi mamá guiaba hacia el hospital en Pensilvania. Estuve casi todo el viaje encojida en el asiento trasero mientras mi hermana menor trataba de calmarme. Creo que ellas tenían miedo de que me tirara del carro en cualquier momento debido al estado tan alterado que me encontraba. No puedo culparlas. Cuando llegamos al hospital, me ingresaron en la sección de psiquiatría. Permanecí allí por catorce días en completo estado de confusión. Eso fue lo que me dejó el Extasis.

Los doctores realizaron un estudio de mi cerebro llamado "neuro-spec scan". Yo no podía creer los resultados. Las imágenes captadas de mi cerebro reflejaban unas manchas oscuras irregulares y los doctores me dijeron que éstas áreas afectadas eran las que llevaban a cabo las funciones de la memoria. Debido a que yo usaba otras drogas, los doctores no podían determinar que el abuso de Extasis era el único responsable de este daño cerebral. Pero hay algo de lo cual estoy segura: Ninguna otra cosa en mi historial médico pudo haber contribuído a esto.

Desde que vi los resultados del estudio mi vida ha sido cuesta arriba, invadida por doctores, terapistas, reuniones y búsqueda espiritual. Me han recetado medicamentos antidepresivos, antisicóticos y estabilizadores de ánimo para ayudarme a contrarrestrar el desbalance químico causado por el abuso de drogas. Mirando atrás, todo pasó muy de prisa. Peor aún, sé lo que me hice a mí misma.

Escucho a muchos jóvenes decir que el Extasis es una droga inofensiva y felíz. No hay nada de felicidad en la forma como esta droga "inofensiva" destruyó mi vida en pedazos. El Extasis consumió mi energía, mi motivación, mis sueños, mis amigos, mi apartamento, mi dinero y sobre todo, mi cordura. Diariamente me preocupo por mi futuro y por mi salud. Quedan muchas montañas por escalar delante de mí, pero intento continuar subiendo porque soy una de las pocas afortunadas.

Me han dado otra oportunidad y eso es algo que no todo el mundo tiene la suerte de obtener.



  • en los últimos tres años, en Estados Unidos, el porciento de jóvenes que está experimentando con éxtasis ha aumentado un 79%?
  • más jóvenes en norteamérica están iniciándose en el uso de éxtasis que en el uso de cocaína, crack, heroína, LSD y metanfetamina?
  • 3 millones de adolescentes en los Estados Unidos han utilizado éxtasis?
  • las tabletas de éxtasis vienen en 150 atractivos diseños para llamar la atención de los jóvenes?
  • la cantidad de pacientes ingresados en las salas de emergencia de los Estados Unidos por los efectos producidos por el éxtasis se triplicaron entre 1998 y el año 2000? Esta estadística no está disponible en Puerto Rico.
  • los estudios realizados relacionan el uso de éxtasis con daño cerebral a largo plazo, afectando el raciocinio y la memoria?
  • el 80% del éxtasis que llega a los Estados Unidos proviene de Holanda, donde se produce a un precio tan económico como 50 centavos por tableta, las cuales se venden entre $10 a $40?
  • muchos jóvenes perciben el éxtasis como menos dañino que la cocaína, crack, heroína y LSD y sólo potencialmente más peligroso que la marihuana?
  • el uso de éxtasis es difícil de detectar por parte de los padres porque no requiere parafernalia alguna ni emite olor?
  • la demanda por éxtasis ha aumentado? En 1998, en los Estados Unidos, el gobierno incautó 750,000 tabletas. En el 2000, la cifra aumentó a 9.3 millones.
  • el éxtasis puede causar confusión, depresión, mareos, dolores de cabeza, tensión muscular, ataques de pánico, paranoia, ansiedad severa y vómitos?
  • disfraces infantiles como alas de ángeles, barras fluorescentes, joyería fosforescente, mochilas, ositos de peluche, juguetes y bobos están asociados con los usuarios de éxtasis.
  • los jóvenes están ingiriendo un brebaje llamado "trail mix", una mezcla de éxtasis y otras drogas potentes como cocaína, quetamina y metanfetamina? La quetamina es un tranquilizante veterinario. La metanfetamina, conocida también como "crystal", "meth" o cocaína, es un estimulante. El "trail mix" prolonga el efecto alucinógeno del éxtasis, pero las personas que lo consumen en exceso pueden terminar en un estado sedante de vacío conocido como "K-hole".

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